El injerto es una práctica consolidada en horticultura profesional. Consiste en unir dos porciones vegetativas de plantas distintas: el portainjerto, dotado de un sistema radicular robusto, y la púa (o nesto), seleccionada por la calidad de los frutos. El objetivo es obtener una planta que combine vigor, resistencia y productividad.
Principales ventajas
- mayor resistencia a patógenos del suelo (p. ej. Fusarium, nematodos)
- aumento de productividad y calidad de los frutos
- adaptabilidad a condiciones difíciles (suelos cansados, salinidad, estrés hídrico)
- uniformidad en el crecimiento y la maduración
Hortalizas que más se injertan
- Solanáceas: tomate, berenjena, pimiento
- Cucurbitáceas: sandía, melón, pepino
Fases operativas
- elección de los biontes: portainjerto vigoroso y púa sana
- corte preciso con herramientas esterilizadas
- unión y fijación con clips o gomas
- cuidados post-injerto: ambiente húmedo, luz filtrada, temperatura controlada
En los viveros especializados el injerto es ya práctica habitual para garantizar plantas de buen rendimiento y reducir el uso de fitosanitarios. También en los huertos amateur las plántulas injertadas están ganando terreno gracias a su eficiencia agronómica.
Una reciente visita de Arber a un vivero especializado del sur de Italia ha ofrecido un ejemplo concreto: el uso de un sustrato profesional Arber con fibra de coco de alta calidad junto a la turba en bloques (block-cut) está dando resultados muy apreciados en plantas jóvenes injertadas.
